El año 2.020 está a punto de
terminar y toca hacer balance. Es un año complicado para valorar con todo lo
que ha pasado. Una pandemia mundial que el día de mañana nuestros nietos
estudiarán en el colegio.

Hemos estado confinados (y
algunos aún), hemos tenido que dejar de ver a nuestros seres queridos, amigos.
Dejar de hacer cosas que en su momento nos parecían una simple rutina y que
ahora echamos de menos. Todo una jodida mierda, la verdad.
¿De verdad voy a sopesar todo lo
que esté año nos ha traído? Sí, querida amiga. Creo que es importante, sobre
todo porque creo que a muchos nos ha servido para aprender, así que dejadme que
divague un poco y os cuente todo lo bueno y malo. Las decisiones, los errores y
aciertos y como me plante la entrada de un nuevo año.
Enero empezó con ganas y fuerza
por mi parte, los años bisiestos me han parecido siempre formidables. Un día
más para escribir nuestra historia. En ese mes me costaba concentrarme a la
hora de escribir, estaba aún en una dura recta final de la campaña navideña y
ni siquiera me planteaba publicar ninguna novela durante el año.
Llegó febrero y con ello las
malas noticias de que el extraño virus que tenía origen en China se iba
expandiendo. Los datos nos empezaban a alarma y el miedo ya se sentía en muchos
sitios. Ese mes, aún con todo eso, aún me hacía pensar que el año podía ser
maravilloso (y a punto de terminar sigo pensando lo mismo).
Marzo… un mes que me gustaría
olvidar, como a todos. Las noticias ya solo hablaban del Covid, los datos
subían y todos teníamos que llegará a tocar a nuestras familias. Ese mes mi
hija tenía una excursión que esperaba con ansias, volvía aquel viernes 13 de
marzo de excursión y yo estaba preocupada. Volvió pocas horas antes de que nos
dijeran que debíamos quedarnos en casa. ¿Mis dos niñas encerradas por tiempo
indeterminado? Fuimos muchos los que nos asustamos con esa noticia, pero que
maravillosa lección nos dieron los peques de las casas. Estudiaban más que
nunca, aprendieron a jugar en el balcón, hacer videollamadas para poder ver a
sus abuelos, tíos y amigos. Salían cada tarde a las ocho a aplaudir. ¿Desesperante
para ellos? Sí, pero que bien lo hicieron.
Mientras, yo tenía que levantarme
cada mañana viviendo en un ERTE, agobiada sin saber cuándo la vida continuaría
y, ¿qué mejor manera que hacerlo que perderme entre las páginas de un documento
de word?
Ahí es donde empecé a jugar con Nada más que tú. La leí, me di cuenta de lo que necesitaba y todo fluyó.

Abril seguía igual, no hay mucho
que contar de esos meses que pasamos “encerrados” en casa. Mis hijas soportaban
todo lo que conllevaba la situación, mi marido teletrabajaba en el estudio (aún
lo hace) y yo… después de arreglar la novela decidí que ese año finalmente si publicaría
y que tenía que aprovechar que las musas habían despertado por lo que volví a
retomar #proyectoamor, que tenía poco más 15.000 palabras. Cuando leí lo que
tenía escrito, las palabras salieron solas y la novela empezó a coger forma.
Mayo llegó con una maquetación,
una portada nueva y un proyecto que avanzaba sacándome sonrisas, nosotros aún
en casa soportando, viviendo nuevas aventuras dentro de las paredes que
conformaban el hogar. Que maravillosa palabra que cobró más sentido durante
esos meses.
Junio lo tomé con una esperanza
renovada. A final de mes saldría Nada más que tú y la palabra fin apareció en
#proyectoamor. Ahora empezaban los nervios; por la publicación de una novela y
por la respuesta que esperaba que llegaran de las editoriales a la que había
mandado el anterior proyecto.
Julio fue un mes de alegría,
llegaron las fases, poder movernos y ver a toda esas personas que echábamos de
menos y el trabajo. La rutina. Vacaciones de sol, playa, paseos y familia al
completo. Quien me iba a decir que el final de ese mes marcaría el resto del
año.

Agosto, el mes de mi cumpleaños.
Primeras respuestas de editoriales y afirmativas, pero que tenía que valorar y
retrasar porque estando en mis preciadas vacaciones me ingresaron para una
intervención de urgencia. Nada malo, pero algo que debía de ser eliminado.
Después de los meses de confinamiento volvía a estar en casa, de reposo y sin
poder trabajar.
Cualquiera que me lea puede
pensar que mi año ha sido una mierda, pero es según la perspectiva con la que
veas el agua en el interior del vaso.
Septiembre, vuelta al cole y,
aunque a mí me habían operado, la cosa no mejoraba. Las curas seguían siendo a
diario y yo me desesperaba. Ya podía sentarme con más comodidad y con ello al
fin podía prestar atención a esas musas que me habían empezado a visitar junto
al comienzo de la cuarentena y ahí empezó #proyectodesastte.
Octubre volvió con nuevas malas
noticias, ya estábamos dentro de la temida oleada. El temor a un nuevo
confinamiento y la noticia de que me tenía que ver de nuevo la cirujana para
sopesar una nueva operación.
Noviembre, el mes en el que
#proyectoamor recibió la mejor noticia de todas. Había teñido buenas noticias
de varias editoriales que me habían ayudado a sobrellevar todo lo que llevaba
arrastrando, pero al fin había llegado la que esperaba. Firmé el contrato y por
primera vez en mi vida una escritora de brújula se paró a hacer la escaleta de
una novela. Que maravillosa decisión tomé en aquel momento.

Diciembre, el mes en el que
estamos. Con una sonrisa en los labios por las buenas noticias, por el avance
del nuevo proyecto que ya ha superado las 80.000 palabras y aún tiene mucho que
contar.
La respuesta de la cirujana de
que en enero pasaría de nuevo por quirófano y pensar que si el año empieza así,
tal vez todo lo que venga detrás sea maravilloso.
Soy de las personas que piensan
en positivismo. ¿Qué nos quedaría entonces?
Doce meses que han dado para
mucho. Un año que aún no ha dicho adiós y muchas ganas de que el 2.021 sea lo
que todos esperamos.
Felices fiestas a todos y
disfrutad de todo lo que nos da la vida, porque cada cosa que pasa es una nueva
página en nuestra propia novela que es la vida.
Aprender y avanzar.
Lunes festivo, día en el que mis bichitos y yo hemos puesto el árbol de navidad, hemos decorado la casa, sobre todo, disfrutado esa pequeña pero entrañable tradición que estamos creando en familia. Las luces ya parpadean, los villancicos se han llevado toda la mañana sonando y yo desafinando al mismo ritmo que las notas de la canción salpicaban hacia el exterior.
Hay días que son maravillosos y hoy ha sido uno de esos. Después, y siguiendo con lo que llevo varios días, he seguido trabajando con el blog. En Etsy hay unas plantillas monísimas y hace un año compré una, pero necesitaba una distinta, me he arraigado tanto al rosa que ya me resulta empalagoso, así que espero que esta nueva imagen te guste.
También he estado trasteando con los programas de edición (me he convertido en una adicta a Canvas). Intento hacerme todos mis banners, las imágenes de dirección y lo último que creo que me ha quedado bastante aceptable, la cabecera del blog. No te puedes imaginar lo que me ha costado encontrar una tipografía que me gustara, pero es que yo no puedo hacerme un logo con mis iniciales, suena demasiado a champú anticaspa ;)
Hacía tiempo que no escribía una reseña, pero es que cuando lees un libro que te gusta, tienes que compartirlo con todo el mundo.
Os voy a dejar la portada y sinopsis antes de contaros lo que me ha parecido.
Sinopsis:
«Eva tiene mucho que contar, Mikka mucho que aprender y su historia hará que te emociones con ellos».
¿Has observado tu vida y no te gusta lo que ves?
Eso es lo que le pasa a Eva. En su entorno todos parecen haberse vuelto locos por emparejarse, tener hijos y dejarse llevar por la rutina. Atrás han quedado las tardes con amigas, las fiestas y las escapadas. Y si por si fuera poco, el trabajo que antes le encantaba, se ha convertido en un tormento.
Tras tocar fondo, Eva decide que es el momento de un cambio, y un trabajo temporal en Santa Mónica le parece su mejor opción.
Allí encontrará nuevos amigos y a Mikka, un serio finlandés, con el que no empezará con buen pie, y al que tendrá que ganarse poco a poco. Eva descubrirá de su mano, la magia de un atardecer. ¿Te atreves a acompañarlos?
Somos mil atardeceres es el tercer libro de la Serie Destino o Casualidad.
Publicado por: Terciopelo de Roca editorial
OPNINIÓN
En esta novela conocemos la historia de Eva, una enfermera española que, como a seguro que muchos enfermeros en la actualidad a causa de la pandemia, la situación llega un momento en el que los desborda y necesita realizar un cambio en su vida.
En España la suya ha cambiado. Sus amigas, o mejor dicho, sus hermanas por elección propia, están haciendo su vida y, aunque siguen a su lado, nota como ellas continúan hacia delante y a ella le está siendo imposible. Tiene la oportunidad de viajar a Santa Mónica para poder pensar y aceptar este trabajo temporal parece ser la mejor solución. Lo que no espera es que su primer encuentro sea con el Doctor Recto.
Eva es una chica que tiene siempre una sonrisa en la cara, que se involucra en su trabajo y, aunque a primera vista pueda parecer que los protocolos no van con ella, «nunca» falla en su trabajo. El Doctor siempre va a estar atento a sus movimientos, lo que no espera es que cada uno de ellos le hagan ver en Eva a una chica que sabe vivir la vida.
Mikka es un finlandés afincado en Santa Mónica y que trabaja en un hospital en el departamento de oncología. Serio, firme en sus decisiones y con una relación que espera que le de todo lo que añora de su país natal. Una familia, hijos y el calor de un hogar.
Soy una cabeza loca y eso no hay nadie que me lo pueda discutir.
Hace unos meses os hablé de la maravilla de publicar en wattpad y pocas semanas después, yo muy valiente y muy decidida, eliminé no sólo todo lo que tenía publicado en esta plataforma, sino que borré mi cuenta al completo y me quedé más a gusto que un arbusto. No os voy a engañar.
Podía haber dejado la cuenta sin nada, ninguna historia y alguna explicación —aunque los que la quisieron me la pidieron a través de las redes sociales y se las di sin preocuparme que pensaran—, pero a veces necesitamos desconectar con el mundo que nos rodea para recordad cuál es el camino que nos ha llevado hasta ahí.
Y aquí estoy de nuevo, explicando que vuelvo a estar en wattpad, aunque sin ningún seguidor y pensando que es lo que voy a subir a esta plataforma. Es complicado y de ninguna forma voy a decir que soy ninguna experta en ella (ni siquiera sé cómo superé los 2k de seguidores), pero si os voy a decir que hay tres simples pasos para que te sientas bien con lo que haces:
Paso 1:
No todo lo que es oro reluce y no hay refrán más claro para esto a lo que nos dedicamos los que queremos escribir.
No, no soy una autora bestseller y puede ser por varias razones y todas mi culpa, o no.
Escribo lo que me gustaría leer. Lucho por que llegue al máximo de lectores y disfruto con cada uno de los comentarios que me lleguen (aunque sean sólo tres —como es ahora en Nada más que tú— y aún así no ha salido del top 100 de Amazon desde que la publiqué ). Invierto todo lo que mi bolsillo me permite e incluso a veces más sin saber si acabaré recuperándolo, pero de verdad os lo digo y por eso el refrán de este primer paso: HAZ LO QUE TE PLAZCA y que no te importe lo que los demás digan.
Paso 2:
Disfruta y si dejas de hacerlo, es que algo no va bien.
Aquí viene la razón más importante del por qué dejé de publicar en Wattpad y el por qué no os debe de importar lo que los demás digan.
No te sientas obligado a publicar cuando te lo exijan: me parece fenomenal tener un plannig de cuando ir subiendo capítulos de la novela que estáis escribiendo. Joder, que yo lo he intentado, pero no somos máquinas y si una semana no puedes cumplir con el plazo, no te sientas mal y si lo haces (me voy a parecer a los anuncios de apuestas) y sientes que dejas de disfrutar, es que ha dejado de merecer la pena, y por eso decidí hacer borrón de mi cuenta de Wattpad.
Somos personas, nuestras historias se escriben poco a poco y “las musas” no siempre están dispuestas a colaborar.
Paso 3:
La vida son dos días, disfruta la tuya como quieras y te de la gana.
Y aquí no hay mucho más que explicar. Se tú, escribe lo que te dé la gana. Que tienes muchos seguidores, que comparten, que comentan, que te meten caña, disfrútalos y no dejes que nada te agobie. Que aún no los tienes, pues ya llegarán ( no...), aunque recuerda ese refrán que dice, más vale solo que mal acompañado (o era otro del que ahora no me acuerdo).
Lo que quiero decir con esta entrada es básico.
Disfruta, escribe y comparte cuando y como quieras. No dejes que nadie te agobie y si dejas de disfrutar es que algo no lo estás haciendo bien. Para, respira y piensa que es lo que puede ser y si como yo, las cosas dejan de hacerte sentir cómoda, pues es que tienes que pensar en que momento del camino te has desviado y has dejado de sentir que es lo que de verdad quieres.
En casa del herrero...
...cuchara de palo. Y por qué os digo todo esto. Muy sencillo. Porque a veces no todos los consejos pueden servir para todas las personas. Porque yo nunca ( o casi nunca) sigo los míos. Solo espero que si has leído este post hayas entendido que lo único que te quería decir con todo esto es que se tú. Escribe como y cuando quieras y DISFRÚTALO. Eso es lo único que importa.
Nos vemos por las redes sociales ;)
- Ser madre y disfrutarlo como no he podido hacerlo desde que mi grande nació hace casi 11 años.
- Ser la profe de mis hijas. De aquí estoy segura de que salimos muchas madres con el titulo de magisterio bajo el brazo.
- Ser esposa, amiga, amante y feliz a tiempo completo. Porque si antes tenía claro que estaba enamorada de mi marido (y eso que ya son dieciséis años juntos
si lees esto eres tú el que me aguantas y tengo que reconocerlo), ahora sé que lo que siento por él no tiene palabras para describirlo, porque bendita paciencia tiene conmigo. - Escribir. Escribir mucho y disfrutarlo.
- Por fin tener mi casa al día y sentarme en el sofá (5 minutos) y no sufrir porque el tele tiene polvo.
- Disfrutar de esos momentos sencillos e insignificantes que antes pasaban desapercibidos:
- (modo friki on) Una mañana de risas con tu peque porque tienes más construcciones en el Animal Crossing que ella (modo friki off)
- Tener conversaciones con tu mayor y darte cuenta de que la edad del pavo entra antes y que lo mismo te sacas una licencia de armas (por si acaso)
- Ver esas series que no te daban tiempo.
- Maratones de cines para ver de nuevo Harry Potter y no se cuantas sagas más.
- Dibujar, bailar, cantar. DISFRUTAR.






Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre; o al menos eso es lo que se dice ¿no?
Bueno, esta vez soy yo misma quien cierra una puerta y no una de la que no haya disfrutado, si no una de la que me siento muy orgullosa, con la que he conseguido conocer a gente maravillosa y, que aunque deje su puerta cerrada, sus ventanas siempre estarán abiertas para poder mirar todas las cosas bonitas que siguen dentro.
En agosto de 2019 decidí crear el Blog de La mariposa lectora, tal vez un proyecto demasiado ambicioso, ya que con ello se tenía que crear un nuevo Instagram, Facebook y todas las redes sociales que conlleva querer tener una buena difusión, y así, poder llegar al máximo de lectores, escritores, editoriales y todos los que quisieran pasarse por él, pero ¿me sentía realmente a gusto?
No os voy a engañar, porque de esa manera, me estaría engañando a mi misma y la verdad, no sirve de nada.
Al principio lo tomé con mucho entusiasmo, con una ganas locas de poder compartir con todos lo que me parecían todas y cada una de las lecturas de las que disfrutaba; pero... algo deja de ser divertido cuando dejas de disfrutar con ello; y eso es lo que me pasó con este blog.
Mis rutinas diarias, desde primera hora de la mañana cuando despertaba, era tener listas todas las portadas para poder compartirla en los Stories de Instagram y facebook, porque si no lo hacía, pensaba que los lectores, autores y editoriales dejarían de pensar que yo podía ofrecerles algo que les fuera necesario para que me tomaran en cuenta... Ese fue el primer error de todos...
La idea por la que decidí empezar el blog era porque quería contar como me sentía cada vez que terminaba una lectura, recomendarla, hablar con otras personas que la hubieran leído también, pero...no, aquello se me fue de las manos.
Esta cuarentena me está sirviendo para mucho: disfrutar de a familia, escribir, ver series y películas y lo mejor de todo... PONER EN ORDEN TODAS MIS IDEAS.
Por eso, desde este momento, el blog de La mariposa lectora, aunque no lo cerraré porque creo que las lecturas que hice, mis opiniones y todo lo que sentí con ellas, deben de seguir ahí para quien quiera leerlas, pero si que cerraré las redes sociales asociadas a ella... Hoy me toca subir el cartelito y decir un adiós, porque sí es una despedida a uno de los tantos proyectos que hay que dejar partir si no te hacen sentir lo que tu esperabas.

No lo tomo como un fracaso, en absoluto, si no como en un aprendizaje de todo lo bueno que está por llegar, porque seguiré escribiendo reseñas de libros, cuando quiera y como quiera, pero en este blog, e el mio, el que no me ata a ninguna responsabilidad, el que actualizaré cuando sienta que tengo que hacerlo y lo necesite para sacar de dentro todo lo que en ese momento me nazca desde lo más hondo de mi alma.
Así que, si quieres echarle un vistazo, ahí lo tienes, para ti, pero no volverá a ser actualizado, no lo necesita, yo...no lo necesito.

Tengo un par de amigas y cuando he tomado esta decisión, antes de llevarla a cabo, he querido consultarlo con ellas. A veces, las voces ajenas a tu cabeza dan sabios consejos, así qué, ahí fui...
—Chicas... he decidido cerrar La mariposa lectora.
Isa, mi toto malagueña, la que se parte conmigo (o de mí) cada vez que le digo «no me da la vida» me ayudaba en todo lo que podía, buscando portadas que se me escapaban, recordándome que no se me olvidara subir lo que había preparado, porque el estrés del trabajo, la casa, las niñas, escribir y el empezar a sentirme obligada a que el blog funcionara 24 horas al día 7 días de la semana, me hacía ser Dory en sus peores momentos, me ha respondido:
—Como veas, nena, ya sabes que lo que necesites, aquí me tienes.
—Menos es más, tantas obligaciones lo unico que estaba consiguiendo es que no hicieras nada porque no disfrutabas.
Esta ultima era Pili, mi chica de las mil caras (y lo digo porque es una maga con el maquillaje y el último que hizo de Dobby aun me tiene fascinada), que aunque lleva poco a mi lado, me ha demostrado que está ahí, mucho más incluso, que personas que amigas que llevan años a mi lado, así que, lo que más me ha importado del comentario de ambas, es que me apoyan, que sé que me embarque en lo que me embarque, ahí estarán para hacer conmigo todas y cada una de las locuras.
Así que con esa ayuda, ese menos es más y, que no quiero dejar de compartir todo lo que me de la gana:
- Subiré reseña cuando me de la gana.
- Haré con mi blog lo que quiera sin sentir que las obligaciones me quiten la pasión.
- Escucharé a esas voces fuera de mi cabeza que me apoyan en todas y cada una de mis locuras.
- Seguiré siendo yo.
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| No pares hasta que estés orgulloso |








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