25 de abril de 2020

Un sábado cualquiera


Domingo, cualquier día es bueno para empezar algo que nos apasiona o nos llama la atención y eso es lo que me ha pasado a mí con la idea de crearme un blog. Por casualidad llegó a mi un enlace con unas plantillas monísimas de Etsy y dije: ¿por qué no? Uso las redes sociales, tengo que poner mil y un enlace para todas las cosas, pues... si lo reúno todo en una entrada de un blog, con una de mis pasiones, que es escribir y así poder explayarme en más líneas de las que, por ejemplo, nos permite Twitter, está es una gran opción.

Es complicado cuando una se adentra en un mundo que ha visitado muchísimas veces, pero que no sabe si va a ser capaz de dominar, o al menos, moverse por él de una manera en la que pueda transmitir todo lo que quiere y necesita.

Si has llegado hasta aquí, puede ser por dos razones: o ya me conoces o tal vez te has encontrado con mi enlace por ahí como quien no quiere la cosa.

¿Qué vas a encontrar aquí?

Una lista lista de Spotify, la última serie que he visto en streaming, un micro relato publicado en Inkspired o algo sobre mis libros. Son tantas las posibilidades que cualquier idea es buena si mezclamos lo profesional con lo personales, porque, para mí este mundo de la escritura es eso. Todo. Yo.



Ahora, que todos tengo «tiempo» y estamos en casa, mis niñas, mi marido tele-trabajando, nuestra pequeña coneja Copi y por su puesto, yo y todas esas ideas que parece que van tomando forma en mi cabeza, decido que es un buen momento para sentarse delante del sofá, con una taza de café, Pinterest abierto en el último tablero creado con el nombre de #ProyectoD y que aun sigue en privado y a Ansel Ergot sonando en bucle tras mis auriculares y Jacklyn me susurra su historia al oído, Killiam me pide que cuente su versión y yo solo soy ese medio que está ahí, para que algún día, podáis entender que les pasó.



En esta cuarentena he conseguido terminar dos novelas, una de ellas llevaba conmigo desde 2018 y le ha costado llegar al final, pero lo he conseguido y al fin Kansas y Drake tienen su final. La otra es una historia que ya muchos la pudisteis leer, pero que por desgracia no fue tratada con el cariño que se merecía y allí he ido yo, a re-escribirla por completo, añadiéndole más de veinte paginas, creando a unos personajes más completos y después, en medio de todo ese vorágine de ideas susurradas, de lagrimas y felicidad, aparecieron mis nuevos personajes.

¿Pero sabéis qué? Pues que me siento feliz, con todas mis idas de olla, con todas las notas esparcidas por mi escritorio, guardadas en el móvil, en tableros de Pinterest y escondidas tras letras de canciones, porque esto es lo más bonito de todo este proceso, conocer nuevos mundos que ahora, que estamos cuidándonos en casa, podemos visitar sin tener que levantarnos de nuestro sofá.

Ahora es el momento...

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