
Hace
tanto tiempo que conocí Wattpad que me tengo que ir a mi perfil para saber
exactamente cuando me di de alta, que no es exactamente el mismo día que empecé
a escribir allí y ese día sí que no lo podría recordar, pero podría decir que
pasó, máximo, una semana después... Pues dice eso que fue un 23 de febrero,
allá por el 2015...
Ha
llovido muchísimo desde entonces y desde que decidiera que por qué no dejar que
toda mi imaginación fluyera en una sola dirección, más que nada por mi cordura
mental, aunque si os dijera que el empezar a escribir, fue una pequeña apuesta diciéndome
que no era capaz, ¿os lo creéis?
Pues
para contaros mi experiencia en Wattpad, creo que tengo que empezar la historia
por el principio y poneros en situación.

Leer,
he leído desde que tengo uso de razón. Cuando era pequeña (de edad, que de
estatura no soy muy allá ahora tampoco), en mi casa era raro no ver un libro en
las manos de mi padre, reposando sobre la mesa, delante de él, o en su mesilla
de noche, por lo que tanto mi hermana como yo, empezábamos a ver como crecía
nuestra colección de libros. ¿Os acordáis de El barco de vapor? Que maravillas
había allí: El pirata Garrapata. Fray Perico y su borrico, De profesión
fantasma...
Pero
los niños crecemos, aunque nos gustaría quedarnos en el País de Nunca Jamás,
junto a Peter Pan, Campanilla y los niños perdidos, pero eso es imposible, al
menos físicamente, por lo que mi padre siguió alimentando nuestra mente —mi
madre nuestra barriga— y llegaron libros más adultos: la serie Pesadillas...
aquello fue todo un nuevo descubrimiento para mí, de los que también os puedo
nombrar algunos títulos que siguen en mi estantería: El fantasma aullador,
Aventura espeluznante...
Y
la niña creció un poco más y, aunque le pirraban los libros que iban llenando
su estantería, quería más, mucho más... La historia interminable, El diario de
Ana Frank, El pequeño Nicolás... Con trece años o así, pues probé de todo,
buscando esas historias que te llenan, que te hacen por fin encontrar ese
género de lectura con el que te sientes cómodo y sí o sí son los que empiezan a
poblar tu estantería sin importarte que tus ahorros empiecen a menguar (o al
menos cuando aún no tienes que pagar facturas), y eso es lo que me pasó a esa
tan tierna edad cuando pusieron en mis manos Como agua para chocolate de Laura
Esquivel... Un nuevo mundo que, aunque sabía que era el que me gustaba, se paró
en seco, no solo porque mi mente aun no era lo suficientemente madura para
procesar el cómo pudo salir ese baño ardiendo y porqué ese bandido se la
llevaba a galope tan como su madre la trajo al mundo, si no, porque mi padre
nos dejó prontamente y, tuve que ayudar en casa, estudiar, hacer todo lo que
podía y dejé la lectura de lado.

Pero
tengo una madre que no me merezco y que un día se apuntó a El círculo de
lectores, porque sabía que me faltaba algo y ahí que empecé con la colecciones
completas de novela romántica histórica y tantas cosas, hasta que un día (y
ahora si me voy acercando a Wattpad) empezaron a caer en mis manos novelas más
de ahora, juveniles como la saga Crepúsculo, eróticas como Cincuenta sombras de
grey... creo que ahí fueron muchas personas las que se enamoraron de la lectura
y ya, en 2015, cuando se habló de que se estrenaba la película de E. L. James,
en una charla familiar, que ya me habían escuchado hablar mil y una vez de mis
lecturas, mi prima postiza me habló de Wattpad y, como os dije al principio, me
lanzó el guante de si yo no era capaz de escribir algo, cuando tenía tan buena
imaginación.
No,
no voy a decir que soy escritora desde pequeña o que siempre había soñado con
ello: ¡yo quería ser enfermera!, por eso os he querido soltar toda esa
parrafada, escribo desde hace escasos 5 años, pero mentiría también si no
dijera que escribía chorradas en la agenda del colegio, en los bordes del
cuaderno, incluso tuve mi época rapera en la que escribía canciones, pero eso
ya lo dejamos para otro post. Lo que os quería decir, me apunté a Wattpad y con
ello, conocí un mundo nuevo donde encontré libros que no los encontraría nunca
en una papelería o librería... Aquello era como que si le regalaran una tienda
de juguetes a un niño: FELICIDAD EN ESTADO PURO.
Ahora
es cuando os hablo de mi experiencia de verdad, venga, me dejo de tonterías,
pero es que, de verdad, quería poneros en situación y para ello, necesito que
me vayáis conociendo de verdad y no solo lo que se ve en las redes sociales,
¿no creéis?

Pues
como os decía, con el reto que me lanzaron, una idea que me rondaba por la
cabeza, fue formando cuerpo en Wattpad, después fue publicada, pero ya todo eso
os lo cuento en otro post.
Mi
experiencia en Wattpad siempre ha sido buena, me he sentido genial, pero no
penséis que soy una de esas escritoras que tienen no sé cuántos tropecientos de
K en sus seguidores, que llego escasamente a los 340, pero muy orgullosa estoy
de que todas esas personas se hayan molestado en seguirme.
He
aprendido mucho de esta plataforma y de la misma manera, me he dado cuenta de cuánto
daño puede hacer escribir en ella, pero, como todo, si sabemos hacerlo con
responsabilidad, da siempre sus buenos frutos y, a mis novelas publicadas o
autopublicadas me remito.
¿Es
fácil escribir en Wattpad? PONER SUBRAYADO ROSA
Sinceramente,
cualquier persona lo puede hacer, que eso es muy bueno, una plataforma gratuita
que te deja escribir y compartir con lectores de todo el mundo las ideas locas
que bailan en tu cabeza, pero eso a la vez es un peligro, porque no todo
—podríamos decir que está en un 50/50— es bueno y he leído historias que me han
hecho sangrar los ojos por su ortografía, que eso tiene solución, pero otras
porque las historias no tienen ni pies ni cabeza, por lo que, sí, es fácil
escribir en Wattpad, pero hazlo cuando tengas algo que merezca la pena compartir.
¿Por
qué sigo en Wattpad? PONER SUBRRAYADO EN ROSA
Bueno,
pues muy simple porque, aunque no me de dinero, aunque muchos pienses que no es
una plataforma que ayude a lanzar escritores (preguntarle a Andrea Smith, Inma
Rubiales o la escritora de la serie After, Anna Todd), me siento como en casa
cuando escribo allí, porque hago lo que quiero, cuando quiero y «sin un
horario», así que, aunque desaparezca de vez en cuando, seguiré volviendo a
casa (y no solo por navidad, como el turrón)

Y
básicamente es eso lo que os quería contar…una buena parrafada ¿no?, pero es
que la moraleja de todo esto, si es que se le puede sacar alguna, es que da
igual si tu sueño de escribir es de hace unos años o siempre has querido
hacerlo, simplemente: HAZLO.

Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre; o al menos eso es lo que se dice ¿no?
Bueno, esta vez soy yo misma quien cierra una puerta y no una de la que no haya disfrutado, si no una de la que me siento muy orgullosa, con la que he conseguido conocer a gente maravillosa y, que aunque deje su puerta cerrada, sus ventanas siempre estarán abiertas para poder mirar todas las cosas bonitas que siguen dentro.
En agosto de 2019 decidí crear el Blog de La mariposa lectora, tal vez un proyecto demasiado ambicioso, ya que con ello se tenía que crear un nuevo Instagram, Facebook y todas las redes sociales que conlleva querer tener una buena difusión, y así, poder llegar al máximo de lectores, escritores, editoriales y todos los que quisieran pasarse por él, pero ¿me sentía realmente a gusto?
No os voy a engañar, porque de esa manera, me estaría engañando a mi misma y la verdad, no sirve de nada.
Al principio lo tomé con mucho entusiasmo, con una ganas locas de poder compartir con todos lo que me parecían todas y cada una de las lecturas de las que disfrutaba; pero... algo deja de ser divertido cuando dejas de disfrutar con ello; y eso es lo que me pasó con este blog.
Mis rutinas diarias, desde primera hora de la mañana cuando despertaba, era tener listas todas las portadas para poder compartirla en los Stories de Instagram y facebook, porque si no lo hacía, pensaba que los lectores, autores y editoriales dejarían de pensar que yo podía ofrecerles algo que les fuera necesario para que me tomaran en cuenta... Ese fue el primer error de todos...
La idea por la que decidí empezar el blog era porque quería contar como me sentía cada vez que terminaba una lectura, recomendarla, hablar con otras personas que la hubieran leído también, pero...no, aquello se me fue de las manos.
Esta cuarentena me está sirviendo para mucho: disfrutar de a familia, escribir, ver series y películas y lo mejor de todo... PONER EN ORDEN TODAS MIS IDEAS.
Por eso, desde este momento, el blog de La mariposa lectora, aunque no lo cerraré porque creo que las lecturas que hice, mis opiniones y todo lo que sentí con ellas, deben de seguir ahí para quien quiera leerlas, pero si que cerraré las redes sociales asociadas a ella... Hoy me toca subir el cartelito y decir un adiós, porque sí es una despedida a uno de los tantos proyectos que hay que dejar partir si no te hacen sentir lo que tu esperabas.

No lo tomo como un fracaso, en absoluto, si no como en un aprendizaje de todo lo bueno que está por llegar, porque seguiré escribiendo reseñas de libros, cuando quiera y como quiera, pero en este blog, e el mio, el que no me ata a ninguna responsabilidad, el que actualizaré cuando sienta que tengo que hacerlo y lo necesite para sacar de dentro todo lo que en ese momento me nazca desde lo más hondo de mi alma.
Así que, si quieres echarle un vistazo, ahí lo tienes, para ti, pero no volverá a ser actualizado, no lo necesita, yo...no lo necesito.

Tengo un par de amigas y cuando he tomado esta decisión, antes de llevarla a cabo, he querido consultarlo con ellas. A veces, las voces ajenas a tu cabeza dan sabios consejos, así qué, ahí fui...
—Chicas... he decidido cerrar La mariposa lectora.
Isa, mi toto malagueña, la que se parte conmigo (o de mí) cada vez que le digo «no me da la vida» me ayudaba en todo lo que podía, buscando portadas que se me escapaban, recordándome que no se me olvidara subir lo que había preparado, porque el estrés del trabajo, la casa, las niñas, escribir y el empezar a sentirme obligada a que el blog funcionara 24 horas al día 7 días de la semana, me hacía ser Dory en sus peores momentos, me ha respondido:
—Como veas, nena, ya sabes que lo que necesites, aquí me tienes.
—Menos es más, tantas obligaciones lo unico que estaba consiguiendo es que no hicieras nada porque no disfrutabas.
Esta ultima era Pili, mi chica de las mil caras (y lo digo porque es una maga con el maquillaje y el último que hizo de Dobby aun me tiene fascinada), que aunque lleva poco a mi lado, me ha demostrado que está ahí, mucho más incluso, que personas que amigas que llevan años a mi lado, así que, lo que más me ha importado del comentario de ambas, es que me apoyan, que sé que me embarque en lo que me embarque, ahí estarán para hacer conmigo todas y cada una de las locuras.
Así que con esa ayuda, ese menos es más y, que no quiero dejar de compartir todo lo que me de la gana:
- Subiré reseña cuando me de la gana.
- Haré con mi blog lo que quiera sin sentir que las obligaciones me quiten la pasión.
- Escucharé a esas voces fuera de mi cabeza que me apoyan en todas y cada una de mis locuras.
- Seguiré siendo yo.
![]() |
| No pares hasta que estés orgulloso |
La mariposa lectora vuela, desplegando sus alas rosadas, siendo libre para dejar que yo lo sea también.

Domingo, cualquier día es bueno para empezar algo que nos apasiona o nos llama la atención y eso es lo que me ha pasado a mí con la idea de crearme un blog. Por casualidad llegó a mi un enlace con unas plantillas monísimas de Etsy y dije: ¿por qué no? Uso las redes sociales, tengo que poner mil y un enlace para todas las cosas, pues... si lo reúno todo en una entrada de un blog, con una de mis pasiones, que es escribir y así poder explayarme en más líneas de las que, por ejemplo, nos permite Twitter, está es una gran opción.
Es complicado cuando una se adentra en un mundo que ha visitado muchísimas veces, pero que no sabe si va a ser capaz de dominar, o al menos, moverse por él de una manera en la que pueda transmitir todo lo que quiere y necesita.
Si has llegado hasta aquí, puede ser por dos razones: o ya me conoces o tal vez te has encontrado con mi enlace por ahí como quien no quiere la cosa.
¿Qué vas a encontrar aquí?
Una lista lista de Spotify, la última serie que he visto en streaming, un micro relato publicado en Inkspired o algo sobre mis libros. Son tantas las posibilidades que cualquier idea es buena si mezclamos lo profesional con lo personales, porque, para mí este mundo de la escritura es eso. Todo. Yo.

Ahora, que todos tengo «tiempo» y estamos en casa, mis niñas, mi marido tele-trabajando, nuestra pequeña coneja Copi y por su puesto, yo y todas esas ideas que parece que van tomando forma en mi cabeza, decido que es un buen momento para sentarse delante del sofá, con una taza de café, Pinterest abierto en el último tablero creado con el nombre de #ProyectoD y que aun sigue en privado y a Ansel Ergot sonando en bucle tras mis auriculares y Jacklyn me susurra su historia al oído, Killiam me pide que cuente su versión y yo solo soy ese medio que está ahí, para que algún día, podáis entender que les pasó.

En esta cuarentena he conseguido terminar dos novelas, una de ellas llevaba conmigo desde 2018 y le ha costado llegar al final, pero lo he conseguido y al fin Kansas y Drake tienen su final. La otra es una historia que ya muchos la pudisteis leer, pero que por desgracia no fue tratada con el cariño que se merecía y allí he ido yo, a re-escribirla por completo, añadiéndole más de veinte paginas, creando a unos personajes más completos y después, en medio de todo ese vorágine de ideas susurradas, de lagrimas y felicidad, aparecieron mis nuevos personajes.
¿Pero sabéis qué? Pues que me siento feliz, con todas mis idas de olla, con todas las notas esparcidas por mi escritorio, guardadas en el móvil, en tableros de Pinterest y escondidas tras letras de canciones, porque esto es lo más bonito de todo este proceso, conocer nuevos mundos que ahora, que estamos cuidándonos en casa, podemos visitar sin tener que levantarnos de nuestro sofá.
Ahora es el momento...
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